Desde hace unos años y gracias a la
crisis en España me he planteado mil maneras distintas de vivir, de cómo podría
ser mi casa, de cómo manejar mis posibilidades para poder tener una.
He hablado con mi pareja miles de
veces sobre como intentar ahorrar algo de dinero y construirnos nuestra propia
casa… energéticamente autosuficiente… con materiales reciclados… (Y le doy
gracias por ser el percusor de esa idea en nosotros, por insistir hasta la
saciedad y no dejarme otra opción hasta verlo claro)
Los motivos siempre me han parecido
de lo más razonables; por un lado porque quiero (necesito) construir un mundo a
mi alrededor en el que quiera vivir, y por otro porque económicamente es lo
único que puedo hacer…una casa de adobe es infinitamente más barata que una de
hormigón, reutilizar el agua es infinitamente más económico que no
hacerlo…hacer bonitas vidrieras con botellas de cristal es posible con mi
presupuesto, pero no hacerme un rosetón…
Pero claro, a la vez que en mi mente
lo tenía clarísimo nunca he sabido si en la práctica sería factible, yo no sé
construir una casa (pese a que haya participado en algún cursito de
bioconstrucción), no sé si vivir rodeado de animales, así como hacía mi madre
antaño es “sano”, ¿Qué pasa con las enfermedades? ¿Qué pasa con el agua
corriente? ¿Necesito una casa bien aislada? ¿Qué pasa con las ratas?...
Bien, pues ahora lo se… ¡qué pasa
con todo eso? Pues no pasa nada…N A D A, de nada. Se vive bien, con lo que se
tiene, y se puede vivir de infinitas maneras… Sé que esto que digo a algún
lector con experiencia en el campo puede provocarle una amplia sonrisa, pero
para mí no era tan obvio, hasta ahora.
En casa de Sarita y Kedar no hay
agua corriente. Hay una fuente (comunitaria) a las espaldas de la casa y desde
allí se tira una manguera que llena un par de depósitos que hay en la casa una
vez al mes. Es cierto que no siempre hay agua, y que a veces Cancho (nuestro
hombre trabajador) carga a la espalda con bidones de agua que llena en una
fuente más lejana, pero eso ocurre muy pocas veces…
Estos depósitos son el almacén
general del agua para la casa. De aquí se coge el agua para llenar el depósito
con grifo que sirve para fregar los platos y lavarse las manos antes de comer.
De aquí, se coge el agua para llenar
un par de cubos para tener agua en la cocina.
Hay otro depósito en el techo del
baño, éste también se llena con la manguera. De éste depósito salen dos
pequeños tubos, uno va al cubo (con grifo) que hay en el water, y que se usa
como cisterna, sólo hay abrir el grifo llenar un bote y arrojarlo al water…
El otro tubito que entra a la
habitación contigua, acaba en grifo y es
en sí la ducha. Gracias a la gravedad, el agua baja por si sola del depósito a
dónde es útil, es cierto que no tiene mucha presión…pero aunque no puedas
creértelo cumple con su cometido.
Por otro lado, si esperas a ducharte
a la tarde, después de que el sol haya calentado el depósito, te encontrarás
con que el agua está caliente…Y si el día ha sido frío…y no quieres
arriesgarte, siempre está la posibilidad de calentarla al fuego., con tres
teteras es suficiente…
Aunque aquí he descubierto que el
manejo del fuego (ago, como lo llaman ellos) es todo un arte…no es igual que
encender para una barbacoa, es toda una ciencia…
El agua, que llega a casa no es
necesario que sea potable, y esto que en principio puede escandalizarnos tanto,
es lo que pasa también en España, o por lo menos en Murcia, a nadie se nos
ocurre beber agua del grifo (es cierto que no me va a dar cagalera, pero si
piedras en el riñón).
Aquí, el agua se hierve, se
esteriliza y se usa, sana y gratis. A demás por nuestra seguridad la ONG nos ha
dado filtros de agua, con lo que en casa solo tenemos que dejar que el filtro trabaje
y podemos beber seguros.
Absolutamente todo es útil. Aquí no
hay basura, no hay desechos, primero porque no se consumen prácticamente ningún
tipo de plásticos, y segundo porque todo tiene otra vida.
Los desechos orgánicos son el
alimento de los animales.
La ceniza del fuego sirve para
fregar los platos (tiene grandes cualidades desinfectantes y blanqueantes).
Lo que se cultiva en el campo es lo
que hay…no hay mucho, y más en ésta época del año, pero está ahí bajo tus pies,
gratis y sano.
En casa se hace todo lo que se
consume, la leche del búfalo y la vaca se bebe por las mañanas, por la noche,
se hierve y se hace yogur, y del yogur se hace “gui” que es una especie de
mantequilla y “mui” un yogur muy líquido. No hacen queso, no sé porque
razón…pero nosotras en casa lo hemos hecho con Sarita, sin cuajo, y además de
dos tipos: mezclado con limón y otro con yogurt ¡riquísimos!
Tenemos los animales que necesitamos
para vivir, nuestra familia es pequeña, así que nos vale con tres cabras, dos
gallinas con seis pollos, un búfalo con su bufalito, y una vaca con su ternero.
Tenemos ratas, deambulando a sus
anchas por el techo del cuarto y la cocina. Y Sarita se ríe cuando las oye…y yo
que al principio no tocaba nada, ahora acaricio a los animales y dejo que las
cabras me coman el dedo sin amputármelo después…
Es cierto que una vez por semana o
cada dos sufro de algo de diarrea…pero no es incontrolable, y si me acordara de
lavarme las manos más a menudo, seguramente acabaría con ella…
No se usan productos químicos para
nada, y no son necesarios.
No hay coches, ni medio de
transporte. Si tienes que ir algún lado echas a andar y listo. Y llegas cuando
llegues, y no pasa nada si llegas tarde, lo que no se hace hoy, se hace
mañana…nada es tan urgente.
Vivo feliz sin reloj, sin despertador…el
gallo, el perro, o la radio de Kedar me despiertan puntuales cada mañana. Llevo
tres meses con el móvil en silencio, y oigo perfectamente la vibración. De
hecho me molesta si suena una melodía.
En España, si tenía que ir algún
lado y tardaba más de media hora andando cogía el coche, aquí ni siquiera me
planteo cuanto me va a costar llegar. Salgo, ando y llego. Sin más. Y cuando
llego siempre hay alguien esperando, con una sonrisa, consciente de mi esfuerzo
y con algo que ofrecerme.
Es cierto que al principio este
ritmo nos provocaba más de un enfado, pero hoy es el único ritmo lógico aquí.
Tampoco quiero dar una idea
equívoca, no quiero deshacerme de todo lo que el “mundo moderno” nos
proporciona. Después de decir todo esto he de reconocer que aunque el móvil lo
lleve en silencio tengo internet, consulto Facebook y gmail, uso wasap y voy
con mi portátil. Me agobio si no tengo luz por más de dos días. Y maldigo mientras subo montañas buscando un
punto de luz.
La verdad es que debo de hallar el
equilibrio, e identificar qué, cómo, y cuáles son las cosas que me facilitan la
vida y las que me la complican. Esa es la lección.